Jonrones no mejoran asistencia a estadios de MLB

Muchos jonrones no es sinónimo de mejores asistencias. Al menos en estos tiempos.

Mientras las Grandes Ligas (MLB) se encaminan a romper el récord de cuadrangulares en una temporada por segunda vez en tres años, la asistencia a los estadios proyecta una reducción por cuarta campaña consecutiva y a terminar con el promedio global más bajo de los últimos 16 años.

Entrando al fin de semana, los bateadores de las ligas mayores habían conectado 5,903 cuadrangulares, apenas 202 menos que los 6,105 del 2017, cuando se estableció el récord vigente. Hasta hace dos años, la marca de pelotas enviadas por encima de la cerca era de 5,693, impuesta en la temporada del 2000.

Sin embargo, los aficionados no están entrando con la misma frecuencia con que las bolas están saliendo de los estadios.

Hasta ahora, 59 millones, 572 mil, 441 aficionados han asistido a los partidos de la temporada del 2019, un promedio de 28,313 o 346 por juego menos que en 2018, cuando la media fue de 28,659 y el total general alcanzó los 69 millones, 671 mil, 272 aficionados.

Habría que remontarse al 2003 (67,630,052 en total y 27,831 por juego) para encontrar una peor asistencia que la que estamos teniendo actualmente. De hecho, la del 2019 sería apenas la cuarta temporada con asistencia inferior a los 70 millones desde que la MLB se expandió a 30 equipos en 1998. En 22 temporadas con 30 franquicias, solamente se había fallado la barrera de los 70 millones en 2002, 2003 y 2018.

Los jonroneros como Pete Alonso ya no atraen a los fans como antes. Ken Blaze-USA TODAY Sports

Los Minnesota Twins, que ya impusieron un nuevo récord de jonrones (272) y se encaminan cómodamente a superar los 300, han mejorado su asistencia por más de cuatro mil fanáticos por juego (de 24,188 en 2018 a 28,415 en 2019), pero quedarán muy lejos de las mejores marcas que han tenido en el Target Field, que promedió sobre 39 mil en sus primeros dos años de existencia (2010-11) y más de 30 mil en los primeros cuatro.

Minnesota, que además de tener ocho jugadores con 20 o más jonrones ha dominado la División Central de la Liga Americana por la mayor parte del año, es #15 de MLB en asistencia, con 1,932,201.

Los Los Angeles Dodgers, que ya tienen el récord de jonrones para un equipo de la Liga Nacional (250), lideran nuevamente el béisbol con un promedio de 48,843 fanáticos por juego, en ruta a quebrar la marca general del club, que fueron los 3,857,500 (47,043) del año pasado. Con o sin jonrones, los Dodgers han metido más de tres millones de aficionados a Chavez Ravine por ocho temporadas seguidas, en 18 de últimas 19 y en 22 de 24.

St. Louis Cardinals (3,074,676) y New York Yankees (3,049,761) son los únicos otros dos conjuntos que ya superaron los tres millones en 2019, en tanto que Chicago Cubs (2,714,849 en 72 juegos) se encamina a lograrlo. En jonrones, Cardinals es #24 (174), Yankees #2 (263) y Cubs #8 (219).

En la otra punta de la tabla encontramos que los Miami Marlins (698,695 en total y 9,841 por juego) se encaminan a fallar en llegar a un millón de aficionados por segundo año seguido y que otros 11 equipos terminarán el año con promedios de 22 mil hacia abajo.

El jonrón siempre se ha visto como uno de los mayores atractivos que tiene el béisbol para llenar butacas en los estadios.
Cuando el legendario Babe Ruth comenzó a sacar bolas de los estadios con una frecuencia nunca vista en 1919, automáticamente los historiadores dividieron en dos eras la historia del juego: La bola muerta (1900-1919) y la bola viva (1920-presente). En la primera parte, los lideres de jonrones generalmente no alcanzaban cifras dobles y los juegos eran de poco carreraje, mientras que la segunda se ha carecterizado por la ofensiva, aunque con alguna raras excepciones, siendo 1968 el mejor año del pitcheo en la era moderna.

Por lo que está pasando actualmente, y por las quejas públicas de varios lanzadores estelares, se podría argumentar que en 2017 comenzó una tercera era de «la bola más viva», pero eso lo decidirán los historiadores más adelante.

Con el incremento de los jonrones (se saltó de 235 en 1918, a 447 en 1919, a 630 en 1920, a 937 en 1921 y a más de mil en 1922) también mejoraron las asistencias a los juegos de pelota en Estados Unidos. De tres millones en 1918, MLB duplicó la asistencia a 6,5 millones en 1919 y la triplicó a 9,1 millones en 1920.

Sin embargo, ese no ha sido el fenómeno actual, cuando la proliferación de los jonrones no ha impactado positivamente la asistencia general a los estadios.

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